Proyecto de plantas medicinales en la telesecundaria Alfredo Chavero de Zihuateutla.
¿Qué pasa con el conocimiento sobre plantas medicinales cuando no queda quien lo comparta y, mucho menos, quien lo use? ¿Puede un salón de clases convertirse en un espacio de resiembra para este tipo de conocimientos? ¿Qué queda de los aprendizajes cuando la escuela termina y los estudiantes se van? ¿Cómo vincular lo que se aprende en la escuela con los problemas, deseos, intereses y realidades de las comunidades?
Todas estas son preguntamos que nos hicimos e intentamos responder con la co-construcción del jardín de plantas medicinales “Lhkayawa tu matseyinin/Verde que cura” a lo largo del ciclo escolar 2025-2026: un proyecto intersectorial y transdisciplinario pensado y construido entre varias personas, colectivos e instituciones: las y los estudiantes, sus familias y la plantilla docente de la escuela telesecundaria “Alfredo Chavero” de Zihuateutla; el equipo de tesistas y profesores de la ENES-UNAM Unidad Morelia; el equipo del Área Socioambiental y del Área Ambiental de Kolijke; jóvenes becarios y becarias del programa federal “Jóvenes Construyendo el Futuro”, vinculados al Centro de Trabajo de Kolijke; promotores y promotoras del Centro Comunitario Productivo de Ocomantla (CCPO); integrantes de la cooperativa “Kin Tiyat´Kan Xanata”; parteras y médicas tradicionales de Zihuateutla y comunidades vecinas; y miembros del Comité de Ordenamiento Ecológico Local de Zihuateutla (COELZI).
El jardín nace con el encuentro de las necesidades de los diferentes grupos: Por un lado, la telesecundaria que, bajo el esquema de la Nueva Escuela Mexicana, debe realizar un proyecto anual de integración comunitaria, vinculando aprendizajes dentro del aula con necesidades, problemas o situaciones reales de su comunidad. Además, ya existía el interés del director y del equipo docente por desarrollar algún proyecto en un terreno de la escuela que, desde hacía años, no tenía ningún uso, a pesar de encontrarse junto a la telesecundaria y ser transitado diariamente por buena parte de la comunidad. Para evitar el crecimiento de maleza, el terreno se manejaba regularmente mediante el uso de agroquímicos. Este interés llevó al director a plantear al equipo de Kolijke, en diciembre de 2024, la posibilidad de desarrollar un proyecto conjunto para recuperar y dar un nuevo uso a este espacio. A partir de esta iniciativa se diseñaron e implementaron un sistema agroforestal sucesional y una reserva de bosque mesófilo, con el propósito de regenerar los suelos, generar espacios de refugio y bienestar para la biodiversidad local, favorecer los procesos de infiltración de agua, revalorar las especies nativas —incluidas aquellas amenazadas de extinción— y transformar el terreno en un espacio destinado a la conservación, la restauración y el aprovechamiento. Estos procesos fueron el antecedente que posteriormente permitieron la creación del jardín de plantas medicinales en otra zona del mismo terreno.
Por otro lado, estábamos nosotras, dos estudiantes de Ciencias Ambientales de la ENES que se encontraban en la zona llevando a cabo el desarrollo de su proyecto conjunto de tesis en torno al tema de plantas medicinales y partería tradicional.
La tesis lleva por nombre “Conservación y manejo de seres y saberes en torno a la salud de la mujer, partería y medicina tradicional en Zihuateutla, Puebla”. Desde un inicio se planteó la idea de documentar y registrar los saberes tradicionales en torno a las plantas medicinales y la salud de la mujer, pero también teníamos inquietud personal de que ese registro se convirtiera en algo un tanto más tangible que pudiera echar raíces en el mismo territorio de Zihuateutla, para lograr generar un espacio de compartición en torno a los conocimientos sobre la biodiversidad y la medicina tradicional de la región. Ese algo no estaba claro si sería un único encuentro, un taller efímero, o más bien un espacio sociocultural y biofísico como el que se co-construyó.
Además, estaba el Comité de Ordenamiento Ecológico Local de Zihuateutla (COELZI), consolidado en agosto de 2024, y cuyos integrantes buscan impulsar acciones que ayuden a llevar a la práctica los acuerdos, criterios de regulación y principios establecidos en el Ordenamiento.
Finalmente, estaba el equipo de Kolijke que, como ya mencionamos, llevaba un año trabajando con la telesecundaria de Zihuateutla, y con quienes compartíamos intereses, preocupaciones y objetivos. Al mismo tiempo, Kolijke acompañaba al COELZI en los procesos de implementación, difusión y seguimiento del recién aprobado Ordenamiento Ecológico Local, lo que permitió articular el trabajo de la escuela con los miembros del COELZI, en concordancia con las estrategias y criterios definidos.
Fue así como el equipo del Área Socioambiental de Kolijke tendió un puente entre las distintas partes, para desarrollar una serie de talleres concatenados para y con los estudiantes de primero a tercero de secundaria que, a su vez, más adelante, hicieron partícipes a sus madres, padres, abuelas y demás familiares.
El primero de 6 talleres tuvo un enfoque exploratorio en el cual se sondearon los conocimientos y la percepción que los adolescentes tenían en torno a las plantas medicinales y sus usos, y en el que hubo todo tipo de respuestas: desde las personas que no sabían al respecto ni creían en ellas, hasta entusiastas que compartieron varias recetas que habían escuchado por parte de sus madres y abuelas. De ahí, regresamos a las bases: ¿qué es una planta? Con base en esta pregunta tuvimos una clase de introducción a la botánica donde nombramos las partes de las plantas, en español y en totonaco, y hablamos de sus funciones y estructura; también revisamos los procesos de herborización, con el objetivo de que más adelante las y los estudiantes usaran sus propias prensas botánicas, donadas por el equipo de la ENES, para poder conservar así las plantas de su territorio.

Figura 1. Alumnos decoran sus prensas botánicas y preparan las plantas para prensarlas.

Figura 2. Planta de Guayabo/Asiwit con los nombres de su estructura en español y totonaco

Figura 3. Prensas botánicas en la telesecundaria, se dejaron para secar los ejemplares.
Posteriormente, hicimos un recorrido por distintas expresiones que tiene la medicina tradicional en el mundo, a través de un video que relataba experiencias tan lejanas como la medicina tradicional china y más bien cercanas como la medicina tradicional nahua en Cuetzalan, del otro lado de la misma Sierra Norte de Puebla. En esta misma sesión se llevaron a cabo reflexiones sobre lo que era nuestro objetivo: el jardín medicinal que formaría parte del agrobosque. Este se pensó como un ejercicio de conservación de las plantas y saberes, pero también pretendíamos que fuera un espacio de recreación y esparcimiento para las y los jóvenes estudiantes, y para toda la comunidad.
En el siguiente taller revisamos las distintas posturas o tradiciones desde donde podemos observar a las plantas. Por un lado, se encuentra la mirada botánica-científica donde, con ayuda de un microscopio estereoscópico prestado por la ENES Morelia, observamos algunas de las partes más diminutas de las plantas que no se ven a simple vista, una actividad muy interesante para las y los alumnos que nunca habían tenido la oportunidad de usar un aparato como este. Al mismo tiempo, otro grupo participaba en una actividad de acercamiento a las plantas desde los sentidos. ¿Podemos reconocer una planta por su olor? ¿Qué hay de la forma de las hojas? ¿Has notado que hay plantas que tienen texturas particulares? Con este ejercicio se planteaba conocer a las plantas desde el cuerpo y la experiencia. Por último, para integrar la visión y acercamiento desde la tradición y cosmovisión de la comunidad, se dejó una tarea que consistía en que las y los alumnos entrevistarían a sus familiares o personas de su comunidad con respecto a algunas de las plantas que habían sido mencionadas en las entrevistas realizadas dentro del marco de la investigación de la tesis a parteras y médicas tradicionales de varias comunidades del municipio de Zihuateutla. Estas entrevistas fueron grabadas, transcritas y traducidas al español-totonaco para formar parte de otro resultado muy significativo de este proceso: el Catálogo de Plantas Medicinales.
Las señoras entrevistadas, a las que agradecemos profundamente por su entusiasmo al compartir la información que saben son: Petra Hernández Pascuala, Teresa Lara Gómez, Julia García Cabrera, Maria Elena Ortega Pérez, Juana Cruz Hernández, Ernestina Cruz Reyes y Josefina Cruz Herrera.

Figura 4. Microscopio estereoscópico prestado por el Laboratorio de Biodiversidad de la ENES Morelia

Figura 5. Alumnos y docente de la telesecundaria viendo la base de la hoja en el proyector

Figura 6. Alumnos en la actividad de plantas desde el punto de vista de los sentidos
Este catálogo buscaba reunir y poner en diálogo distintas formas de conocer y entender las plantas: los saberes compartidos por las parteras de la comunidad y el conocimiento científico, pero también lo aprendido por las y los estudiantes durante los talleres y la información que ellos mismos recuperaron a través de entrevistas con sus familiares. Además, el catálogo integraría distintas maneras de representar y conocer cada planta, desde dibujos realizados por los propios estudiantes, hasta fotografías y láminas científicas.
Finalmente, tomando en cuenta los deseos y expectativas que las y los estudiantes nos habían compartido en una de las actividades del taller, en donde imaginamos el jardín de manera colaborativa, llevamos a cabo el diseño, preparamos todos los materiales, y convocamos a las madres y padres de familia para realizar una faena de manejo del agrobosque y preparación del terreno donde se sembraría el jardín de plantas medicinales. La faena y la construcción del jardín no hubieran sido posibles sin ayuda del equipo del Área Ambiental de Kolijke, que pusieron manos a la obra para ayudarnos a preparar y dejar listo el terreno y la estructura (elaborada con bambú y con diferentes niveles) para la siembra del jardín al día siguiente, con los y las estudiantes de la escuela.

Figura 7. Reunión con padres y madres de familia para presentarles el diseño..

Figura 8. Padre de familia cargando bambú obtenido de la parte de atrás de la telesecundaria, para construir el jardín.

Figura 9. Área Ambiental de Kolijke preparando el círculo donde iría el jardín medicinal.

Figura 10. Equipo de la ENES Morelia colocando los bambús en su lugar

Figura 11. Jardín medicinal en proceso de rellenado con piedras para filtración.

Figura 12. Alumnos seleccionando las plantas para llevar al jardín medicinal

Figura 13. Alumnas acondicionando el espacio para sembrar algunas de las plantas fuera del diseño circular.

Figura 14. Docente y alumna sembrando las primeras plantas de romero en el jardín.

Figura 15. Jardín ya con varias plantas en el nivel bajo, estas se colocaron de acuerdo a sus necesidades de agua y luz.
El mismo día de la siembra sucedió otra parte importante de este proceso: una sesión de taller de grabado impartido por una estudiante de Arte y Diseño de la ENES, en la que tanto jóvenes como maestros hicieron sus propias representaciones de las plantas medicinales de las que llevábamos meses hablando. Algunos de estos grabados se usaron para ilustrar el catálogo del que hablamos anteriormente.

Figura 16. Docente y alumnos realizando sus diseños de grabado

Figura 17. Grabado de planta medicinal “Hierba del golpe”

Figura 18. Alumno dibujando como se vería el jardín medicinal.

Figura 19. Grabados de planta medicinal “Caña de jabalí”
Para concluir nuestra participación, se llevó a cabo la presentación comunitaria del proyecto, un evento organizado por la escuela, en el que además de estudiantes y docentes asistimos junto con el equipo de Kolijke madres y padres de familia, integrantes del Comité de Ordenamiento Ecológico Territorial de ZIhuateutla (COELZI) y una partera de la comunidad de Ocomantla.
En este evento, se presentó oficialmente el catálogo de plantas medicinales que, como ya mencionábamos, tiene información y recetas de las plantas tanto de las familias de los estudiantes, como de las parteras y curanderas de Zihuateutla y comunidades vecinas —obtenidos en entrevistas como parte de la investigación para la tesis—, grabados realizados en los talleres, e imágenes en láminas estilo Lankester de algunas otras plantas que crecen en el municipio, todas con usos medicinales.
Después de la entrega del catálogo y la presentación del proyecto por parte de algunas y algunos estudiantes, miembros del COELZI y de Kolijke dieron unas palabras y, posteriormente, fuimos al terreno de la escuela para la inauguración oficial del jardín; este se ubica al lado de las escaleras que suben a la telesecundaria y el preescolar, lo que lo convierte en un espacio privilegiado por ser muy transitado y de libre acceso, no solo para los alumnos, sino para cualquier persona de la comunidad que quiera sentarse y disfrutar la vista de la sierra en las bancas y mesa que también forman parte del espacio; al tiempo que conocen la reserva de bosque mesófilo, el sistema agroforestal y las plantas medicinales, y comprenden su función a través de las lonas informativas en español y totonaco que también se instalaron. Ese mismo día de la inauguración nos tocó ver cómo dos personas tomaron los primeros frutos (o hierbas, más bien) del proyecto. Una alumna de la secundaria que le llevó yerbabuena a su mamá para hacer un caldo, y una colaboradora cercana al proyecto que fue por caléndula para hacerles un remedio a sus hijos.
El presente proyecto puede entenderse, en su propio desarrollo, bajo la metáfora de una planta. Surgió como una semilla —una idea inicial orientada a documentar y revalorizar los saberes en torno a las plantas medicinales— que encontró condiciones propicias para germinar al integrarse, en forma de jardín medicinal, al existente agrobosque y reserva de la telesecundaria. A partir de ahí, el proyecto echó raíces: se nutrió del diálogo con la comunidad y comunidades vecinas, de los talleres realizados con los jóvenes de la escuela y del conocimiento tradicional ya presente entre las familias de Zihuateutla. Este proceso de crecimiento se tradujo en resultados tangibles —un catálogo de plantas medicinales, un jardín medicinal construido colectivamente, y señalética y lonas informativas bilingües para su socialización— que, como las ramas, flores y frutos de una planta, no son sino la expresión visible de un sistema de raíces mucho más amplio: el de los conocimientos, prácticas y relaciones que representan la salud comunitaria en la región. Pero el crecimiento del proyecto no termina ahí. Sus flores y frutos contienen también nuevas semillas, y su socialización busca favorecer una suerte de polinización de saberes, preguntas e ideas entre estudiantes, familias y comunidades. Así, esperamos que lo aprendido y construido colectivamente pueda viajar, encontrar nuevos terrenos fértiles y echar nuevas raíces en otras personas, generaciones y espacios, dando lugar a nuevas formas de conocer, cuidar y valorar las plantas medicinales y los saberes que existen en torno a ellas.
Tomado del catálogo, queremos dejar también aquí los agradecimientos para la realización de este proyecto: La existencia del jardín de plantas medicinales y este libro que tienes en tus manos no hubieran sido posibles sin la participación de todas las siguientes personas, instituciones y comunidades que contribuyeron al desarrollo de este manual:
A las parteras y curanderas que prestaron su tiempo y disposición para que se compartan sus conocimientos: Julia García Cabrera, Ernestina Cruz Reyes, M. Elena Ortega Pérez, Petra Hernández Pascuala, Juana Cruz Hernández, Teresa Lara Gómez y Josefina Cruz Herrera.
Al proyecto PAPIME PE206426 “Del campo al herbario: Principios fundamentales y aplicados para el estudio y comprensión de la botánica para la Ciencias Agroforestales” por el financiamiento brindado, el cual hizo posible la elaboración y publicación de esta obra.
A la generación 2025 de jóvenes becarios y becarias del programa federal “Jóvenes Construyendo el Futuro”:
- Adela Olvera Hernández
- Laura Gladys Andrade Reyes
- Elena Andrade Tenorio
- Martha Vega García
- Venancio Quirino Mendez
- José Alfredo Carrasco Amador
- Tonatiuh Francisco Hilario Gonzales
- Araceli Liliana González Olvera
- Virginia Tenorio Mondragón
Telesecundaria “Alfredo Chavero” ciclo escolar 2025-2026
Padres y madres de familia
- Rocio Carrasco Ortega
- Emma Soto Jimenez
- Margarita Mendez Tenorio
- Guadalupe Olvera Trejo
- Francisca Ramirez Ramirez
- Josefina Mendez Tenorio
- Crisanta Carrasco Andrade
- Teresa Olvera Cruz
- Angeles Olvera Andrade
- Leonel Mendez Andrade
- Julia Garcia Cabrera
- Melecio Montes Sanchez
- Julieta Montes Mejia
- Monica Tenorio Villegas
- Adela Villegas Rivera
- Lucia Ortega Ignacio
- Concepcion Cruz Diego
- Victoria Cruz Hernandez
- Leticia Diego Olvera
- Esperanza Montes Cortes
- Hermila Olvera Andrade
- Martha Villegas Ortiz
- Lorenza Marquez Hernandez
- Guadalupe Bravo Martinez
- Maria Lazara Olvera Carrasco
- Martina Cravioto Andrade
- Adela Cruz Cravioto
- Antonia Olvera Tenorio
- Beatriz Hernandez Ortega
- Isaias Hernandez Zaragoza
- Maria Elena Mejia Pascual
- Reyna Villegas Villegas
- Eustolia Sanchez Carrasco
- Marta Tellez Bautista
- Isabel Andrade Hernandez
- Celestina Diego Reyes
- Griselda Villegas Mendez
- Ernestina Rocha Sanchez
- Claudia Carrasco Mendez
- Mireya Santiago Montes
- Anahí Diego Sosa
- Lucia Cortes Hernández
- Eulalia Bravo Carrasco
- Teodora Patricio Godinez
- Alma Lilia Villegas Andrade
- Teresa Diego Mondragón
- Sonia Garcia Gonzalez
- Belisario Mendez Martinez
- Veronica Ignacio Lechuga
- Angelica Tenorio Ortega
- Claudia Cruz Diego
- Irma Reyes Ignacio
- Gloria Tenorio Dimas
- Adelaida Mendez Andrade
- Paulina Ortega Hernandez
- Concepcion Sanchez Carrasco
A los múltiples equipos y personas de apoyo: Susana Alejandra Jiménez, Robert David Meek, Ayamel Fernández, Liliana Rosales, Jorge García, Mauricio Garduño, Alejandro Aguilar, Sierra Wells, Yael Omar Plascencia y Alejandra Serrano González.
A nuestras colaboradoras a distancia: América Minerva Delgado Lemus por su apoyo en la construcción de las prensas botánicas, Camila Jandete Arellano por la preparación de materiales para los talleres, Alexis Daniela Rivero Romero como representante del Huerto Agroforestal Universitario (HAU) por las herramientas e insumos compartidos para el desarrollo del jardín, además del acompañamiento a lo largo del desarrollo del proyecto y el Laboratorio de Biodiversidad de la ENES Morelia.
Al equipo del Centro Comunitario Productivo de Ocomantla (CCPO): Aracely González, Laura Emilia Guzmán, Hilda Castro, Manuel Hernández y Marisol Sevilla.
A los y las representantes de la comunidad de Zihuateutla en el Comité de Ordenamiento Ecológico Local del municipio de Zihuateutla (COELZI): Antonio Reyes, Beatriz Ignacio, Nayeli Constancia Ortega, Araceli Liliana González y Adela Olvera.
Y al director de la escuela Antonio Reyes Ignacio, y a los docentes Elisa García Soto y Jorge Adan Tellez Castillo por hacer posible este proyecto.

