Programa de restauración ambiental
El primer gran proyecto de restauración ambiental en Kolijke se inició en 1999, como una respuesta urgente ante un desastre ambiental que devastó amplias zonas de la selva. Lo que entonces era un paisaje erosionado, cubierto de cantos rodados y arenas lavadas, se transformó, tras 25 años de trabajo continuo, en una joven selva, en proceso de maduración, que hoy alberga una creciente diversidad de especies y una red de interacciones ecológicas cada vez más compleja y estable. Este proyecto pionero no sólo evidenció la capacidad regenerativa del territorio, sino que también marcó un hito en el modelo de restauración que guía nuestras acciones, y que será una experiencia fundamental para la restauración ambiental necesaria posterior al desastre ocasionado por las lluvias extraordinarias del mes de octubre de 2025, que incluso implicó la destrucción de una de las últimas zonas que manteníamos en proceso incipiente de restauración.
A partir de esa experiencia refundacional, hemos desarrollado múltiples iniciativas de restauración en otras zonas de la reserva que requerían intervenciones cuidadosas para revertir la degradación del suelo y restituir el equilibrio ecológico. Asimismo, hemos impulsado proyectos enfocados en la recuperación de ecosistemas acuáticos y subacuáticos, que enfrentan altos niveles de vulnerabilidad debido al cambio climático global.
Todas estas experiencias son fundamentales el día de hoy, pues es lo que nos permitirá afrontar los nuevos procesos de restauración ambiental requeridos tras las lluvias extraordinarias de octubre de 2025, las cuales provocaron graves afectaciones en el ADVC.
Con base en lo anterior, es que uno de nuestros ejes estratégicos para la conservación y fortalecimiento de poblaciones de especies clave, es la restauración y mejora de sus hábitats. Esto implica no solo proteger las áreas donde estas especies habitan actualmente, sino también ampliar y conectar sus territorios, tanto dentro del ADVC como en los territorios aledaños.
En suma, el Programa de Restauración Ambiental siembra las bases de un futuro en el que la naturaleza pueda sobrevivir en equilibrio con las actividades humanas productivas, reconociendo que la restauración ecológica es también un acto de justicia ambiental y territorial.


