“Experiencia CESDER - kolijke ”

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Durante el curso de verano de la licenciatura en Procesos Rurales Sustentables para una vida Digna; en la especialidad de economía Social y Solidaria, del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural (CESDER), una de las prácticas de campo fue visitar para conocer la experiencia del trabajo que hace Kolijke, los días fueron el 26, 27 y 28 del mes de julio.   

CESDER-PRODES A.C., es una organización de la sociedad civil con sede en la Sierra Norte de Puebla dedicada a la formación profesional de jóvenes indígenas y campesinos(as) y al trabajo comunitario basado en la agroecología y sustentabilidad de procesos productivos con un enfoque de derechos humanos y territoriales. Impulsa proyectos de Vida Digna en comunidades y defensa del territorio. Fundada en 1982, la organización mantiene registros de validez oficial (RVOE-SEP) para todos sus programas de estudio y cuenta con un número considerable de reconocimientos por su labor académica y comunitaria. 

La agenda de visita inicia con la presentación del proyecto educativo de la Licenciatura al bachillerato de la comunidad La Unión del municipio de Zihuatehutla, el recibimiento fue muy cálido por parte del colectivo Kolijke y de los estudiantes del bachillerato. La conversación se fue dando, iniciando con la presentación de la historia y orígenes del CESDER, que lleva funcionando por más de 40 años, y el cual inicia con el proyecto de Telesecundaria en la comunidad de San Andrés Yahuitlalpan, Zautla., Puebla, siguiendo con la preparatoria, licenciatura y, en la actualidad, con posgrados (4 maestrías y 1 doctorado). Simultáneo al desarrollo del programa educativo, se ha trabajado en la vinculación con comunidades del municipio de Zautla y de Ixtacamaxtitlán, impulsando proyectos comunitarios para el fortalecimiento de procesos organizativos de cuidado del territorio y de la vida. Además de compartir los orígenes y objetivos del CESDER, los estudiantes de la especialidad compartieron sus vivencias y experiencias durante su proceso formativo en la licenciatura, explicaron lo que es la vida académica y la vida en comunidad; cómo es la convivencia entre los estudiantes de diferentes lugares del país, principalmente del centro y sur, señalando que el encuentro permite diversidad cultural al compartir la vivencia desde sus territorios. Se comentó que no todo es trabajo y estudio, también hay momentos de fiesta en los viernes culturales.  

El momento de compartir permitió dar a conocer y escuchar las inquietudes de los jóvenes del lugar sobre el proyecto del CESDER, en sus diferentes dimensiones y miradas. 

También visitamos el Centro Comunitario Productivo de Ocomantla (CCPO), el cual es un proyecto interesante; se observa con gran admiración la apuesta que los jóvenes están intentando llevar en dicho Centro, y es una iniciativa innovadora e integral que incluye un banco de semillas nativas, la biofábrica, el aprovechamiento de la miel de abejas nativas sin aguijón, la producción de hongo seta, un agrobosque demostrativo, los huertos biointensivos, una cocina, una biblioteca y un espacio para talleres y actividades comunitarias. Es un trabajo que muestra procesos productivos más conscientes y humanos. Fue motivador ver las abejas, los huertos, el recorrido del agrobosque y la cooperativa de transformación de alimentos, ya que permitieron momentos de reflexión y retroalimentación. Mas adelante, realizamos un conversatorio donde se buscó propiciar un espacio de diálogo entre los estudiantes del CESDER y los miembros de la cooperativa Kin Tiyat´Kan Xanata, quienes trabajan en el CCPO. En este espacio se construyó un ambiente horizontal, donde ambas partes pudieron intercambiar aprendizajes, preocupaciones, herramientas y reflexiones en torno a los retos y potenciales de una organización productiva con fines sociales. Este conversatorio permitió compartir los retos y los logros, y algo que nos gustó y valoramos mucho fue que es un colectivo que está integrado por jóvenes, eso da mucha esperanza en estos tiempos en que los jóvenes rurales son expulsados del territorio por no encontrar medios para vivir: la migración no es algo anhelado, deseado, buscado, es algo inevitable al no encontrar alternativas para subsistir o para vivir dignamente, y en este proyecto sí las hay. 

Otra actividad fue un recorrido por la reserva Kolijke, los compañeros nos compartieron la historia y la importancia que tiene para ese territorio la reserva, algunas ideas fuerza que nos aportaron en el recorrido fue que “aun cuando los territorios tienen distancia física, lo cierto es que habitamos nuestra casa común que es la tierra”, las reflexiones causaron más empatía por lo que se está viviendo en la parte ambiental, en relación con el calentamiento global, sin embargo, todo es un todo, pues hay relación. Pudimos ver una vegetación más selvática a la que estamos acostumbrados, agua cristalina y una diversidad inmensa de flora y fauna. Identificamos lo que implica la organización y valoramos el enfoque de lo ambiental como proyecto integral en el que se están atendiendo también las relaciones que se tiene con las comunidades del municipio, desde la pregunta de ¿cómo integrar también lo comunitario? Como en todo proceso, el reto es encontrar la apropiación del territorio por parte de los habitantes y que se reconozca la importancia de la conservación ambiental y los beneficios que le da al planeta. Otras reflexiones que surgieron fue la interacción de lo ambiental con lo humano: pensar en estas formas de vida que tenemos las personas, que incluyen desde nuestras culturas, hasta las condiciones de subsistencia para mantener nuestros modos de vida, y la diversidad de pensamientos.  

Otra experiencia que nos continuó aportando lecciones de vida fue el intercambio con el proyecto familiar Canflor, que se dedica a la producción de miel y de café. Nos hablaron sobre su forma de organización y los retos que tienen, y disfrutamos mucho la conversación. Fue un momento de aprendizaje en torno a las abejas y la miel, al trabajo en la parcela, a la relación con el mercado y los caciques que lo quieren controlar todo, a los resultados de trabajar el campo utilizando técnicas agroecológicas, y a las discusiones que se dan al interior de la casa para valorar lo qué es mejor en términos estratégicos en torno a la parcela, la familia, y la existencia misma; decisiones que permitan seguir manteniéndose en el tiempo y en el espacio. A este encuentro se sumó también Miguel Vargas, productor de café de especialidad de la comunidad vecina de Los Pinos, e integrante del Órgano Técnico del Comité de Ordenamiento Ecológico Local de Zihuateutla (COELZI). 

Por la tarde noche, el compañero Arcadio Ojeda nos compartió el proyecto de la reserva Kolijke y la importancia que tiene para la región y para el planeta. Conocimos los inicios del proyecto, identificamos con imágenes cómo es que la región fue devastada por un desastre natural en el año 1999 y los trabajos que se han venido realizado para restaurar esas zonas dañadas; lo que ha permitido que en estos tiempos ya podamos encontrar flora y fauna que ya no se encontraba y que son especies nativas. Arcadio nos compartió datos de la reserva en cantidad de biodiversidad que fue comparando con los de otros países, y los resultados fueron muy esperanzadores. Además, se miraba lo maravillado y el amor que le tiene al proyecto de la reserva, el cuál fundó con su socio Roberto de la Maza. En esta actividad tuvimos muchos aprendizajes, conocimos el maravilloso mundo de las diferentes especies que habitan el territorio, y nos sorprendimos con los datos comparativos entre México y otros lugares del planeta, ya que somos un país con una gran diversidad y riqueza en distintas especies de mamíferos, aves, mariposas, libélulas y otros animales. En resumen, el conversatorio fue muy importante para nosotros.

El sábado por la mañana tuvimos un intercambio entre las organizaciones (CESDER y Kolijke), nos pareció muy importante compartir nuestra experiencia como CESDER, pues vamos por el mismo camino en el cuidado de nuestro territorio, las formas en que nos organizamos, los retos y los aciertos que nos van formando como personas en el proceso, así como las dificultades que se presentan cuando se quiere transformar la realidad: son utopías, sueños colectivos que se impulsan desde el hacer y la acción, en los que la clave siempre es la organización y participación de la población. 

Agradecemos muchísimo la atención que tuvieron los compañeros de Kolijke con nosotros, fue una experiencia profundamente enriquecedora, tuvimos diversos momentos de aprendizaje colectivo e intercambio de saberes, y confiamos en que la relación seguirá para la construcción de un bien colectivo en el territorio.