“Lengua y Territorio: Defender la Vida”

No se puede concebir la lengua separada de la cultura,
de sus hablantes y de los problemas que los aquejan,
de su territorio.
Flor Caniupil

IDENTIDAD, LENGUA Y TERRITORIO

La construcción del mundo la hacemos a través de la lengua, habitamos el mundo a partir de la -o las- lenguas que hablamos. Ésta no es sólo un medio de comunicación, es un codificador de significados e identidades a partir del cual ordenamos lo que nos rodea. Es por esto que preservar una lengua, es también preservar una forma de ver, entender y habitar el mundo. De este modo, la entendemos como un sistema de signos a partir de los cuales conocemos, interpretamos y habitamos el mundo en conjunto. Las lenguas indígenas de Latinoamérica, han sobrevivido años de colonización, enfrentando la imposición del español como lengua oficial. Éstas cumplen diversas funciones al ser movilizadoras de identidad ya que, en gran medida, definen o construyen la sociabilidad, a partir de la conversación. Por lo tanto, las lenguas cumplen varios roles sociales, siendo uno de éstos, el sentirse perteneciente a un grupo social, lo cual permite crear o re-crear el tejido social.

*Raíces Vivas: festival de las lenguas, cultura e identidad. Zihuateutla, 2024. Fotografías de Santiago Valverde.

Por otro lado, entendemos por territorio no únicamente la tierra o el paisaje, sino la manera en que se habita el espacio. Es decir, el sentido de pertenencia, las manifestaciones culturales y la forma en que los grupos de personas nos relacionamos con el espacio. Se trata entonces de la configuración social de un espacio y la manera en que lo habitamos, influenciada por el lenguaje, las perspectivas del mundo, los usos que le damos, las formas en que lo simbolizamos y las representaciones que creamos. Además, incluye las interacciones que mantenemos dentro de este territorio, su historia, las aspiraciones, las nociones de bienestar y belleza, las valoraciones, expectativas y problemáticas que surgen en él.

*Fiesta del 3 de mayo y del agua, Zihuateutla, 2025. Fotografía de Alejandra Barajas.

La lengua y el territorio se dan la mano en la construcción de las identidades de los grupos humanos. No podemos separar la lengua del medio natural, social y mental en el que se utiliza, lo cual nos lleva a pensar que al modificarse alguno de éstos, se modifica en consecuencia la lengua, o viceversa, si se modifica la lengua, cambia la forma en que percibimos el medio.

*Encuentro por el agua en Zihuateutla, Ocomantla, 2024.

DESPOJO DE LENGUA Y TERRITORIO

Los pueblos indígenas han resistido más de 500 años a los procesos coloniales externos e internos por parte de los grupos occidentales dominantes, siendo sujetos de despojo territorial y cultural. El despojo territorial en lo que ahora llamamos México ha sido constante desde las encomiendas coloniales, pasando por la Ley Lerdo y hasta llegar a los proyectos extractivos que actualmente desplazan y amenazan a las comunidades indígenas. Por su parte, el dominio cultural y lingüístico ha sido utilizado como herramienta para la colonización, la asimilación e integración de los pueblos. “Esto tiene una explicación relacionada con las formas de opresión […] El modelo Estado-nación, para la equivalencia de que un Estado es una sola nación es primordial que solo exista una lengua, porque la existencia de múltiples lenguas le recuerdan al Estado que no es una sola nación, sino que hay muchas. Por eso es muy interesante ver a lo largo del mundo cómo se ha negado la diversidad lingüística” (Yásnaya, [s./f.]).

Yásnaya Aguilar, activista e intelectual mixe, plantea que así como el territorio no es únicamente la tierra, sino la manera en que se habita el espacio y los múltiples significados de los cuales la dotamos; la lengua tampoco es únicamente un sistema lingüístico, sino que es también “un territorio cognitivo del que se nos despoja en el caso de las lenguas indígenas que han sido históricamente combatidas por el Estado mexicano” (Yásnaya, 2020).

*Raíces Vivas: festival de las lenguas, cultura e identidad, Zihuateutla, 2024. Fotografía de Gaspar Luna.

* Taller Animales silvestres y diversidad cultural, Primaria Loma Bonita, Zihuateutla, 2024. Fotografía de Cristina Vera.

A causa del despojo territorial y lingüístico del que han sido víctimas los pueblos indígenas, en la actualidad existe un debilitamiento identitario que responde a los modelos de civilización

construidos e impuestos desde occidente. Esto sucede también a nivel interno, ya que la hegemonía cultural de quienes dominan el país juega a su vez un papel importante al cargar de estigmas identidades subalternas a través de “la construcción de modelos civilizatorios de los que se desprenden paradigmas de bienestar, belleza, «progreso», desarrollo, etc. para el resto del mundo, tienen un origen territorial específico, concreto, ligado a la distribución de poderes a nivel global, lo que a nivel local impacta de manera profunda en las construcciones identitarias de los individuos y las comunidades y, por lo tanto, en las relaciones que establecen con su territorio” (Ojeda, 2025, p. 36).

 DESAPARICIÓN DE LA LENGUA MODIFICACIÓN DE LA RELACIÓN CON EL TERRITORIO

Si las lenguas de los pueblos se desarrollaron a partir de la interacción con su entorno, la relación que tienen con éste está íntimamente ligada a cómo se nombra y entiende el medio ambiente en una lengua determinada. Por lo que al perderse prácticas, espacios de interacción comunitaria y léxico en las lenguas indígenas, se reducen también los espacios en los que se reproducen, se socializan y transmiten los conocimientos en torno al cuidado del territorio. Esto, a su vez, genera falta de interés en las nuevas generaciones por conocer su cultura, su lengua, y su territorio. La carencia de transmisión intergeneracional de conocimientos, y de interés por parte de los más jóvenes, es consecuencia de la hegemonía cultural impuesta por los grupos occidentales dominantes. Es así que podemos ver cómo la pérdida cultural y lingüística puede afectar paulatinamente la manera en la que los pueblos se relacionan con su territorio. Estos procesos no suceden de la misma manera en todas las comunidades, ni mucho menos sucede que la desaparición de una lengua sea una causa única y directa de la pérdida de prácticas en torno al cuidado del territorio, ya que ésta se entrelaza con otras modificaciones culturales como el uso de las nuevas tecnologías, el mercado neoliberal, la pérdida de prácticas comunitarias como la faena o tequio, etc.

*Fiesta Patronal de Mazacoatlán, Zihuateutla, 2022.

DESPOJO TERRITORIAL PÉRDIDA CULTURAL

Los grupos humanos aprendemos a nombrar lo que nos rodea, es evidente entonces que si desaparecen o cambian las cosas que conforman nuestro entorno, también desaparecerán o cambiarán las formas de nombrarlas. Transformaciones territoriales implican transformaciones culturales y modificaciones lingüísticas. Es decir, los espacios de alta significación para las comunidades indígenas -al ser espacios de socialización, símbolos de convergencia comunitaria en los que se interactuaba en las lenguas indígenas- se han transformado a causa del despojo en manos de particulares, colonos o empresas, o debido a los cambios ocurridos por la contaminación, la sequía y la desaparición de ecosistemas.

*Vista desde Los Manguitos, Zihuateutla, 2024. Fotografía de Valentina Pino.

Al perderse estos espacios, ya sea de manera material a causa de la privatización, la desaparición, etc., o de manera simbólica, al perderse el rol que cumplían ciertos espacios, “el repertorio lingüístico de estos espacios simbólicos, sus significaciones culturales y los elementos que rodeaban el lugar ya no son posible de aprenderlos, pues ya no está el contexto de uso de los mismos” (Caniupil, 2019, p. 255). La migración es otro factor que se suma a la pérdida del lazo que tienen los sujetos con su territorio y, por lo tanto, a la pérdida paulatina de prácticas culturales y uso de la lengua originaria.

*Taller de agrobosques, 2025. Fotografía de Alejandra Barajas.

REFLEXIONES FINALES

Me parece que en muchos casos éste es un fenómeno en espiral en el que se modifica el territorio, por lo que hay pérdida lingüística y, entonces, se pierden también nociones específicas sobre el territorio. En consecuencia, se afecta la relación que el grupo tiene con su entorno.  Por estos motivos, pienso que la defensa de la lengua y el territorio deben ir de la mano en la lucha por fortalecer la identidad para que, de esta manera, se rompan los paradigmas creados por occidente y se revaloricen los conocimientos de la diversidad de pueblos indígenas en México y América Latina. El cuidado y defensa del territorio no puede pensarse de manera independiente a la reproducción lingüística y cultural de los grupos humanos que habitan los territorios, en procesos de transformación, transmisión y reproducción de sus formas de vida, desde motivaciones y decisiones propias.

*Taller Río de recuerdos, telesecundaria Lagunillas, Zihuateutla, 2025. Fotografías de Alejandra Barajas.

Por último, creo que la defensa de la lengua, el territorio y la identidad de los pueblos indígenas no debe suceder desde una visión folclorista que enaltece a las culturas indígenas como sujetos y pueblos estáticos, sin verles como sujetos históricos con derecho a la transformación y la autodeterminación. El problema de la pérdida de prácticas culturales se da cuando ésta es consecuencia de una imposición colonial y occidental, por lo que la reivindicación de éstas no debe ser de igual manera una imposición por parte de grupos externos y dominantes; debe ser un proceso autónomo, decidido por los propios pueblos indígenas o bien, que surja de un trabajo conjunto participativo en el que la voz de los pueblos sea la motivación principal.

*Asamblea COELZI, 2024.

En Kolijke, como un proyecto de conservación ambiental, se reconoce esta complejidad y se hace del cuidado del medio ambiente un proceso colectivo, ligado a las prácticas culturales y formas de vida de las comunidades, distanciándose de las formas más habituales del conservacionismo que, de manera sutil, acaban reproduciendo relaciones coloniales y formas de imposición. Así, se trabaja de manera conjunta con los habitantes de Zihuateutla, como el equipo del Centro Comunitario Productivo de Ocomantla y el Comité de Ordenamiento Ecológico Local de Zihuateutla (COELZI).

*Taller sectorial POET, Azcatlán, Zihuateutla, 2024.  

*Centro Comunitario Productivo de Ocomantla, 2024.    Fotografía de Araceli González.

BIBLIOGRAFÍA

  • Aguilar, Y. (2020, 23 diciembre). La lengua no es cultura. Este País. https://estepais.com/uncategorized/la-lengua-no-es-cultura/
  • Aguilar, Y. “La lucha por la lengua tiene que entenderse como lucha del territorio”. (s. f.). https://www.elsaltodiario.com/culturas/entrevista-yasnaya-aguilar-gil-linguista-lucha-lengua-tiene-entenderse-lucha-territorio
  • Arratia, M., & Limachi, V. (Comps.). (2019). Construyendo una sociolingüística del sur: Reflexiones sobre las culturas y lenguas indígenas de América Latina en los nuevos escenarios. PROEIB Andes / Facultad de Humanidades, Universidad Mayor de San Simón; Universidad Católica de Lovaina (UCL). https://www.researchgate.net/publication/362343351
  • Fraga, E. (2015). Walter Mignolo. La comunidad, entre el lenguaje y el territorio. Revista Colombiana de Sociología, 38(2), 167-182. https://doi.org/10.15446/rcs.v38n2.54887
  • Gimenez, G. (2005). Territorio e identidad. Breve introducción a la geografía cultural. Trayectorias, VII (17), 8-24.
  • Ojeda, A. (2025), RELACIONES DE LAS JUVENTUDES CON SU(S) TERRITORIO(S): Estrategias de desarrollo comunitario sostenible en la comunidad de Ocomantla, Puebla. Manuscrito en preparación.