Parteras en la actualidad, las guardianas del nacimiento

Parteras en la actualidad, las guardianas del nacimiento

La mayoría de las personas, cuando imaginan en dónde se atiende un parto, el primer escenario en el que piensan es un hospital. Pero la atención hospitalaria del nacimiento es algo nuevo, en comparación con los milenios en que las mujeres han atendido sus partos con parteras y en sus hogares, de lo cual hay registros desde la época paleolítica, es decir desde hace 40,000 años antes de nuestra era, aproximadamente.(1) Para darnos una idea de lo reciente que es la atención del parto en hospitales, en México en el año de 1980 el 64% de los partos seguían siendo atendidos fuera de instituciones hospitalarias, lo que implica que más de la mitad de la población continuaba naciendo en sus hogares y, posiblemente, con parteras. (2)
Fue el proceso de modernización e industrialización que ocurrió intensivamente en los siglos XIX y XX lo que cambió de manera profunda el mundo, tanto en el ámbito social, de género, cultural, político y económico. Y no sólo cambió la vida cotidiana de las personas, las maneras de relacionarnos entre nosotrxs y con el ambiente, las formas y velocidad de la explotación de los ecosistemas, las maneras de producir alimentos, y las relaciones laborales, sino que también cambiaron radicalmente las formas de nacer. Lo anterior se debe a que los rituales alrededor del inicio de la vida y las maneras de concebir y, por lo tanto, atender el nacimiento, son resultado de las dinámicas de género, culturales, políticas, económicas y sociales. No podemos olvidar que el nacimiento es un suceso biocultural, ya que además de ser un proceso fisiológico, es un suceso cultural y social, atravesado por las relaciones de género.(3)
Es así que el hecho de que las parteras dejaran de ser las encargadas de atender, no solo partos, sino la salud integral de las mujeres, fue un resultado de las transformaciones históricas que se dieron en esos siglos. Dicho proceso no fue fortuito, ocurrió mediante una campaña estatal que buscaba deslegitimar y estigmatizar la labor de las parteras para reemplazarlas por personal médico y de enfermería.(4) Y esto fue de la mano con diferentes estrategias para convencer a las mujeres de que el hospital era un lugar más seguro para atender un parto.(5)
 
 
 
(1) Confederación Internacional de Matronas. Historia de la Patería.
(2) Carrillo, M. Nacimiento y muerte de una profesión. Las parteras tituladas en México.
(3) Ibid.
(4 )Ibid.
(5 )Ibid.
Fotografía tomada por Greta Rico
Debido a este proceso de desplazamiento de las parteras y de que el nacimiento comenzó a ser atendido por ginecoobstetras, este empezó a ser intervenido para apresurar el proceso de nacimiento y con el objetivo de que se adaptara a la comodidad de los profesionales de la salud y a los tiempos hospitalarios.
Pero a pesar de los esfuerzos estatales para desaparecer la partería, aún existimos parteras en todo el mundo que laboramos desde diferentes modelos de atención. Hay quien se formó de manera tradicional, aprendiendo empíricamente de otras parteras de su familia o de su comunidad, como Petra Hernández, partera de Ocomantla; hay quien aprende empíricamente y a la par adquiere herramientas clínicas o de investigación científica; o hay quien se forma como partera certificada con un modelo más medicalizado. La práctica de la partería es diversa, lo cual responde a los diferentes contextos que hay en el país, ya que las parteras ejercen tanto en comunidades rurales o costeras, como en ciudades, e incluso en la frontera. A lo largo de todo el territorio habemos una gran diversidad de parteras que continuamos el ejercicio de esta milenaria profesión, considerando los contextos, las historias de vida, las condiciones materiales y las tradiciones culturales.
Las parteras atendemos únicamente embarazos de bajo riesgo, es decir, a mujeres sanas sin enfermedades previas o del embarazo (como hipertensión, preeclampsia, diabetes) y que, según la Organización Mundial de la Salud, son el 85% de los casos.(6) Somos expertas tanto en el proceso fisiológico del embarazo, como del parto y puerperio. Y también podemos atender la salud de las mujeres desde que son niñas hasta la menopausia. A diferencia del modelo médico que se especializa en las patologías, las parteras somos expertas en los procesos fisiológicos de las mujeres, es decir, procesos sanos y que no son una enfermedad, como la menstruación, el parto, la lactancia, la menopausia, entre otros.
También entendemos los procesos cíclicos que ocurren en nuestros cuerpos y apoyamos con diferentes herramientas cuando estos se desequilibran. Trabajamos con distintas técnicas e insumos para atender la salud, como cambios en la alimentación, uso de suplementos, plantas medicinales (preparadas en té, en tintura, en microdosis, en cápsulas, en agua de uso); algunas también trabajamos con el rebozo, dando sobadas o masajes; otras usamos la homeopatía y la acupuntura; o recomendando cambios en la alimentación, entre otras. Desde el entendimiento de la ciclicidad en nuestros cuerpos, sabemos que así como el ecosistema necesita tiempo para llevar a cabo los procesos cíclicos que mantienen su equilibrio y buen funcionamiento, los cuerpos de las mujeres necesitan lo mismo, así acompañamos desde la paciencia a que se den procesos cíclicos y fisiológicos como el parto.

Fotografía tomada por Greta Rico

Una partera de Estados Unidos llamada Aviva Romm explica cómo la salud de las mujeres es un reflejo de las condiciones de salud que hay en el ambiente. (7) Así como en la actualidad se apresura el crecimiento de los animales y de las plantas para su consumo, y no se permite que los ecosistemas se regeneren y regresen a su equilibrio, las condiciones de vida tampoco permiten que demos tiempo a nuestro cuerpo de restaurarse y sanar.
Lo anterior se debe a que el permitir o no que nuestro cuerpo lleve a cabo procesos cíclicos (como el sueño, la digestión, el ciclo hormonal femenino, el parto), está relacionado con nuestros niveles de estrés y condiciones de vida, y cómo repercuten estos factores en nuestra microbiota, en nuestros ciclos hormonales y en nuestro sistema inmunológico.(8)
 
Por lo tanto, el funcionamiento de nuestras células, hormonas, anticuerpos y toxinas, responde directamente a las condiciones de vida que tenemos. El ecosistema macro en el que nos encontramos y nuestro estilo de vida, es decir, la calidad del aire, agua y suelo; nuestra alimentación, el consumo de alimentos con pesticidas y fertilizantes, además de las condiciones de estrés, violencia, pobreza, entre muchos otros factores, repercuten en nuestro cuerpo y en el microcosmos que permite que funcione adecuadamente.(9) Ese microcosmos que conforma nuestra microbiota, compuesta por bacterias, hongos y virus que están en comunicación con nuestras células, permitiéndonos realizar funciones fundamentales (como la descomposición y absorción de los nutrientes), se ven afectadas por estos factores externos (alimentación desbalanceada, el contacto con productos químicos, el estrés, la falta de sueño, la precariedad, etc.).(10)
 
 
 
(6) Organización Mundial de la Salud, Recomendaciones de la OMS para los cuidados durante el parto, para una experiencia positiva. Tratar la atención de las mujeres y neonatos para mejorar su salud y bienestar.
(7)Romm, A. Hormone intelligence.
(8) Ibid.
(9) Ibid.
(10)Ibid.

Fotografía tomada por Greta Rico

Con base en lo anterior, es necesario atender la salud de las mujeres con una visión integral que contemple la conexión que existe entre nuestro macro y microcosmos, y el modelo de partería se caracteriza justamente por dar ese tipo de atención. Al atender la salud de las mujeres no sólo abordamos sus síntomas sino también sus condiciones de vida: cómo se sienten, cómo es su manejo del estrés, cómo su alimentación, cómo duermen, etc., y las recomendaciones que damos responden a eso. Sabemos que las mujeres no sólo son un cuerpo embarazado, sino también una persona en un contexto específico, con su propia historia de vida, con miedos, sentires, expectativas, dudas y dolores.
Así como hay que defender la diversidad de ecosistemas y de especies, y así como hay que defender la vida ante el capitalismo voraz, hay que defender la diversidad de maneras de llegar al mundo e iniciar la vida. No sólo por la importancia de defender la diversidad per se, sino también por los múltiples beneficios que tiene la atención por parte de las parteras, la cual está caracterizada por no realizar intervenciones rutinarias e innecesarias, que no representan beneficios a la salud de la mujer y del bebé, como acelerar el trabajo de parto con oxitocina artificial, o hacer episiotomías que es un corte realizado en el músculo entre el ano y la vagina. En la actualidad existen diferentes estudios científicos que han respaldado prácticas que milenariamente realizamos las parteras, tales como permitir que las mujeres cambien de posición durante el trabajo de parto, en vez de que se mantengan acostadas en una camilla; permitir que ingieran alimentos y bebidas durante la labor de parto; hacer el corte del cordón umbilical hasta minutos después de que bebé haya nacido.(11)
La partería no solo es una alternativa para contrarrestar la violencia obstétrica, es un modelo de atención que defiende los derechos sexuales y reproductivos y la diversidad de formas de nacer. Las parteras no solo llevamos a cabo una atención desde la cual, quien está en el centro de la toma de decisiones son las mujeres, sino que también defendemos el derecho de las mujeres de parir como ellas lo decidan. Respetamos y entendemos la singularidad de cada mujer, cada bebé, cada familia, atendemos partos en hogares, en la tina, en la regadera, en el baño, incluso en el jardín. Sabemos que así como hay bebés que tardan un par de horas en nacer, hay algunas o algunos que tardan días. Partimos del hecho de que cada mujer, cada parto y cada familia es tanto diverso como único.
Y la defensa del agua, de la tierra y de la vida, así como la lucha por relacionarnos de una manera diferente con la naturaleza y por que hayan diversas maneras de relacionarnos con el mundo, debe de ir de la mano con una lucha por defender las diversas formas de llegar al mundo. La lucha por condiciones de vida más justas, debe de iniciar buscando condiciones dignas y amorosas para llegar al mundo, a partir de defender el ejercicio de las parteras como guardianas del parto e inicio de la vida.
 

Referencias bibliográficas
 
Confederación Internacional de Matronas, Historia de la Patería, 2018. En línea en: [https://www.internationalmidwives.org/es/noticias/historia-de-la-parter%C3%ADa.html].
 
Campos Navarro, R. Antropología médica e interculturalidad, McGraw Hill, México, 2016.
 
Carrillo, A. Nacimiento y muerte de una profesión. Las parteras tituladas en México, Dynamos, España, 1999. En línea en: [https://www.ugr.es/~dynamis/completo19/PDF/09.%20Nacimiento%20y%20muerte%20de%20una%20profesion.pdf].
 
(11) Organización Mundial de la Salud, Recomendaciones de la OMS para los cuidados durante el parto, para una experiencia positiva. Tratar la atención de las mujeres y neonatos para mejorar su salud y bienestar. OMS, Suiza, 2018. En línea en: [https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/51552/9789275321027_spa.pdf?sequence=1&isAllowed=y].
 
Romm, A. Hormone intelligence, Harper One, Estados Unidos, 2021.